En base a la información consultada no parece existir una asociación entre los niveles deficientes o insuficientes de vitamina D y el desarrollo de un liquen escleroso (LE) vulvar y no hay evidencia que permita establecer si la suplementación con esta vitamina tiene un efecto terapéutico.
Se han revisados múltiples guías de práctica clínica (GPC)(1-8) y sumarios de evidencia(9-11) sobre el LE vulvar y en ninguno de los documentos se hace mención a que la deficiencia o insuficiencia de vitamina D sea una potencial causa etiológica o tenga algún papel en la patogénesis de la afectación.
En cuanto al papel terapéutico de la suplementación con vitamin D, tan solo en una GPC publicada en 2015(12), se hace referencia al informe de un caso(13) de un paciente con LE cutáneo generalizado resistente a diferentes terapias que fue tratado con calcitriol en una dosis diaria oral de 0,5 microgramos. Después de 6 meses de tratamiento, la extensibilidad de la piel aumentó y las lesiones mejoraron. La mejoría persistió después de la interrupción de la terapia durante un período de seguimiento de 1 año y el único efecto secundario fue la hipercalciuria, que se resolvió con la reducción de la dosis. Los autores de la guía incluyen a la vitamina D entre los tratamientos sistémicos revisados comentando que se mostró efectiva en el LE cutáneo en un paciente (nivel de evidencia: 3; grado de recomendación: D)*.
Cita a este estudio también la encontramos en una reciente revisión narrativa(14) que, entre otros aspectos, indaga sobre las terapias sistémicas que se han mostrado efectivas en el LE recalcitrante.
La búsqueda en las bases de datos de estudios habituales no identifica ningún otro estudio que evalúe el efecto terapéutico de la suplementación con vitamina D en pacientes con LE vulvar o extragenital.
Se identifica un estudio transversal(15) cuyo objetivo principal fue comparar los niveles de vitamina D en dos grupos de mujeres: 1) mujeres con LE; y 2) mujeres con enfermedades vulvares no liquenoides (vulvodinia, lesiones intraepiteliales escamosas de alto grado de la vulva, hidradenitis supurativa, infecciones recurrentes por Candida, enfermedad de Paget, linfangioma circunscrito, melanoma in situ, nevo compuesto con atipia, enfermedad de Sjögren, enfermedad de Behçet y enfermedad de Crohn vulvar). Se incluyeron 181 mujeres con enfermedades vulvares: 88 con LE y 93 con enfermedades vulvares no LE. La edad media fue de 52,5 ± 15,3 años y el 94,5% eran caucásicas. Los niveles de vitamina D (26,8 ± 13,1 frente a 29,5 ± 19,0 ng/mL), la prevalencia de niveles bajos de vitamina D (51,1% frente a 45,2%) y la suplementación con vitamina D (42,0% frente a 47,8%) fueron similares en mujeres con y sin LE (p ≥ 0,27). La falta de una asociación significativa entre la presencia de LE y los niveles séricos de vitamina D, la prevalencia de niveles bajos de vitamina D o el uso de suplementos de vitamina D se mantuvo después de ajustar las características demográficas.
Sin embargo, también se localiza otro estudio transversal(16) que tuvo como objetivo determinar las características del estado nutricional (EN) en mujeres en edad reproductiva con signos clínicos típicos de LE de la vulva y compararlo con el de mujeres sanas. Según el resumen (texto completo en ucraniano) el estudio incluyó 75 mujeres con una edad promedio de 31,3 ± 1,3 años; 50 mujeres fueron diagnosticadas con LE vulvar (grupo principal) y 25 mujeres no tuvieron afectación (grupo control). El EN se evaluó mediante estudios antropométricos, de laboratorio y clínicos. Se determinó el índice de masa corporal (IMC), el índice de riesgo nutricional (deficiencia nutricional), el valor de vitaminas, micro y macroelementos, los parámetros escatológicos en todas las pacientes y se examinó la microflora intestinal. Los resultados del estudio mostraron un trastorno del EN en la mayoría de las pacientes con LE vulvar, según todos los parámetros estudiados, en comparación con el grupo de control. Concretamente se encontró que el 60% de los pacientes con LE vulvar tenían un IMC anormal, y se observó un EN anormal en el 72% de las pacientes. Además, los pacientes con LE vulvar también tenían una mayor deficiencia de vitaminas D y B12, y de algunos micro y macronutrientes importantes. También se encontraron diferencias en los resultados del estudio coprológico realizado. Para los autores estos resultados evidencian la asociación entre un EN anormal y LE vulvar. No obstante, reconocen que se necesita más investigación para evaluar el curso de la enfermedad subyacente y analizar las vías metabólicas que conducen a trastornos del metabolismo de lípidos, carbohidratos y proteínas en los pacientes objetivo, para seleccionar los nutrientes correctos y los tratamientos alternativos.
*Ver en el texto completo del documento.