Hay una pregunta incluida en el Banco de Preguntas de este Servicio Preevid en mayo de 2009 que aborda esta cuestión (ver al final de la página).
Hemos actualizado la búsqueda y se han localizado 1 guía de cuidados, 2 revisiones narrativas y un estudio prospectivo que recomiendan no utilizar el brazo afectado tras una mastectomía para realizar técnica enfermeras (venopunción, toma de tensión arterial, etc.), fundamentalmente para prevenir el linfedema. Sin embargo, 1 revisión sistemática (RS) y 2 revisiones narrativas más cuestionan las recomendaciones anteriores, señalando que si en el brazo contrario no se localizan bien las venas, se puede utilizar el brazo afectado, siempre que no haya linfedema.
Es decir la contraindicación fundamental para realizar técnicas enfermeras en el brazo del lado afectado en mastectomizadas es el linfedema.
La guía de cuidados para mujeres mastectomizadas,(1) con respecto a los cuidados a seguir del brazo afecto durante la hospitalización, recomienda mantener dicho brazo apoyado sobre una almohada y tener en cuenta que si en la intervención que se ha practicado se han extirpado ganglios linfáticos de la región axilar esto conlleva riesgo de linfedema. Por lo tanto, en caso de extracción de sangre, toma de tensión arterial, administración de medicamentos por vía intravenosa (IV), subcutánea o intramuscular(IM), advierte la guía que no debe ser utilizado el brazo afectado, siempre que sea posible.
Una revisión narrativa sobre el cuidado a la mujer mastectomizada para prevenir el linfedema(2) recomienda evitar realizar procedimientos en la extremidad afectada tal como: extracción de sangre; administración de inyecciones (IV,IM); estudios de rayos X ; acupuntura; liposucción; pruebas de la presión arterial; ejercicios pesados, traumáticos, o repetitivos; etc.
Otra revisión narrativa sobre atención de enfermería a pacientes con cáncer de mama y en riesgo de desarrollar linfedema(3) señala que desde Atención Primaria (AP) también hay que prevenir su aparición, puesto que una vez instaurado se convierte en un problema crónico. Enfermería de AP es considerada la figura central en la prevención y manejo del linfedema, dado que mantiene un contacto más estrecho y frecuente con los pacientes. Para la prevención del linfedema y respecto a los procedimientos sanitarios, recomienda: evitar tomar la tensión arterial en el brazo afecto; evitar las punciones en este brazo: inyecciones, extracciones de sangre, agujas de acupuntura, vacunas, etc.; en el caso de padecer diabetes, no realizar glucemia capilar en los pulpejos de los dedos del brazo afecto; y ante cualquier herida, lavar con agua y jabón y desinfectarla con un antiséptico.
Un estudio prospectivo sobre una intervención educativa de prevención de linfedema en mujeres mastectomizadas(4) también recomienda evitar tomar la tensión arterial y realizar cualquier tipo de punción en el brazo afectado.
En cambio, 1 revisión sistemática (RS) y 2 revisiones narrativas más cuestionan las recomendaciones anteriores:
Una RS explora las pautas actuales y evalúa críticamente la evidencia(5) que relaciona el desarrollo de linfedema con la venopunción para educar a los profesionales de la salud y desarrollar pautas basadas en la evidencia. Indica la RS que habitualmente se aconseja a estas mujeres que eviten la punción venosa en el lado ipsilateral por temor a que esto cause complicaciones, incluido el linfedema. Esto puede conducir a múltiples intentos de venopunción fallidos en el brazo contralateral, que causan angustia tanto al paciente como a los profesionales de la salud. Se identificaron siete artículos publicados junto con 15 folletos publicados de información al paciente. Solo se identificó un pequeño estudio prospectivo (nivel de evidencia 2)(*), siendo el resto estudios de casos y controles (nivel 3)(*) o revisiones retrospectivas (nivel 4)(*). Se indica que no hay pruebas fehacientes de que la venopunción pueda precipitar el linfedema y se proponen nuevas recomendaciones centradas en el paciente y basadas en la evidencia para la venopunción en mujeres con cáncer de mama. Se concluye que, después de que las pacientes con cáncer de mama hayan sido sometidos a procedimientos axilares, cuando sea posible, se debe realizar punción venosa en el brazo contralateral; sin embargo, cuando el acceso venoso es esencial, la evidencia no respalda una restricción general al uso del brazo ipsilateral, siempre que no exista linfedema y el acceso venoso sea bueno. La venopunción en el brazo ipsilateral conlleva un pequeño riesgo de infección, pero no existen pruebas sólidas que respalden este aumento del riesgo de linfedema posterior.
Una revisión narrativa evalúa si los procedimientos médicos en el brazo aumentan el riesgo de linfedema después de la cirugía axilar.(6) Señala que, en un intento por reducir incidencia y severidad del linfedema, los pacientes son instruidos para evitar venopunciones y mediciones de presión arterial en el brazo tratado. Estas precauciones no son posibles en algunos pacientes y los intentos de adherirse a ellos pueden causar incomodidad, ansiedad y estrés tanto a los pacientes como a sus trabajadores de la salud. Además apunta que la fuerza con la que se hacen estas recomendaciones contrasta con el nivel de evidencia que las sustenta. Este artículo revisa esta evidencia con respecto a la seguridad, o la falta de ella, de la monitorización de la presión arterial y la punción intravenosa en mujeres que han tenido cirugía axilar. Dado que esta evidencia generalmente es de naturaleza anecdótica, parece que no existe un apoyo riguroso basado en la evidencia para los comportamientos de reducción del riesgo de evitar la monitorización de la presión arterial y la venopunción en el brazo afectado en la prevención del linfedema después del procedimiento axilar y sigue existiendo la necesidad de realizar investigación de calidad sobre este controvertido tema para determinar cuales son las recomendaciones más apropiadas que se deben proporcionar a los pacientes después del procedimiento axilar con respecto a los riesgos para el desarrollo de linfedema.
Otra revisión narrativa sobre la prohibición de intervenciones, como la venopunción, después de la disección de ganglios axilares por mastectomía(7) indica que existe una suposición tradicional de que las intervenciones en el brazo afectado pueden inducir a linfedema pero que este supuesto ha sido cuestionado en los últimos años. En base al análisis de la literatura actual, los autores creen que las intervenciones mencionadas después de la disección axilar no complicada no aumentan el riesgo de linfedema u otras complicaciones. Recomiendan cambiar la política que prohíbe las intervenciones como la punción venosa después de la disección axilar.
(*) Mirar en la RS la clasificación de los Niveles de Evidencias.