Todos los documentos consultados consideran la irrigación con jerienga como un método seguro y eficaz para la eliminación de un tapón de cerumen pero son escasos aquellos que mencionan de forma específica cuál debería ser el tamaño más adecuado; aquellos que lo mencionan lo sitúan entre los 20 y los 60 ml.
Todos los sumarios de evidencia (SE) sobre tapón de cerumen consultados(1-3) señalan que, la irrigación es un método seguro si se utilizan presiones bajas y el chorro de agua se dirige hacia el conducto auditivo externo (CAE) en lugar de hacia la membrana timpánica. Y coinciden en que se debe evitar la irrigación ótica en pacientes con perforación del tímpano o antecedentes de cirugía de oído. Antes de la irrigación, se debería hacer una otoscopia para tratar de ver si la membrana timpánica esté intacta y que no hay tubos de timpanostomía. En cuanto a la técnica indican que se realice una irrigación suave del CAE con jeringa, utilizando agua tibia tratada con un agente bacteriostático (como peróxido de hidrógeno diluido 1:10), aunque utilizar únicamente solución salina o agua del grifo pueden ser igual de eficaces. El CAE debe enderezarse lo máximo posible tirando del pabellón auricular hacia arriba y hacia atrás (en adultos). La punta de la jeringa no debe sobrepasar el tercio lateral del CAE (normalmente no más de 8 mm dentro del CAE) y se ha de dirigir el chorro de irrigante hacia arriba en el CAE. En estos SE también se hace referencia a la existencia de varios tipos de irrigadores de chorro mecánicos, algunos con una punta especial que permite un mejor control de la presión del agua y la dirección del chorro, aunque se puntualiza que aún no se sabe con certeza si son más eficaces que la irrigación convencional realizada con jeringa.
Con respecto al tamaño de la jeringa solo encontramos información específica en uno de los sumarios(1). Concretamente, el SE de UpTodate(1) recomienda usar una jeringa desechable (de 20 a 50 ml) con punta de catéter, mientras que el SE de Dynamed(2), recomienda utilizar una jeringa grande (no especifica el tamaño) y el SE de BMJ(3), menciona que la irrigación se realice con jeringa (no se especifica el tamaño) o irrigador mecánico indistintamente.
La Guía de Práctica Clínica (GPC) de la American Academy of Otolaryngology Head and Neck Surgery Foundation (AAO-HNSF, por sus siglas en inglés), que recoge las últimas actualizaciones sobre el manejo del tapón de cerumen(4), señala que la irrigación es una de las formas más utilizadas para la eliminación de cerumen, ya que es un método eficaz y seguro y que puede realizarse con una jeringa o un irrigador electrónico. Los autores de esta GPC manifiestan que, si bien no existen ensayos clínicos controlados aleatorizados (ECA) que comparen la irrigación ótica con ningún tratamiento, existe un consenso generalizado de que la irrigación ótica es eficaz para eliminar el cerumen. Según esta GPC, la irrigación manual, realizada con una jeringa grande, generalmente de metal o plástico, es el método más empleado en la práctica general.
Las recomendaciones de la Academia Americana de Otorrinolaringología, sobre las indicaciones, contraindicaciones y posibles complicaciones de la irrigación ótica(5), hace referencia al equipo necesario para realizar esta técnica, y entre ellos se menciona el uso de una jeringa (de 30 a 60 ml) conectada a un catéter intravenoso sin aguja y de un dispositivo de agua pulsante (irrigador). En este documento se plantea que el uso del método de jeringa y catéter intravenoso es más común debido a su mayor disponibilidad.
La Guía Fisterra(6) también indica que la irrigación puede llevarse a cabo usando agua templada del grifo a presión con una jeringuilla y que es el método más empleado en las consultas de atención primaria. No hace recomendaciones sobre el tamaño de la jeringuilla.
Un protocolo basado en una revisión de la literatura, sobre la extracción del tapón de cerumen mediante irrigación(7), describe que en la práctica clínica y sobre todo en atención primaria, se suele realizar una irrigación suave con una jeringa o un irrigador eléctrico pero tampoco hace mención al tamaño de la jeringuilla.
En nuestro contexto asistencial, un protocolo sobre el proceso asistencial de la extracción de tapones de cerumen(8) y un protocolo sobre la técnica del lavado ótico(9), indican que se debe utilizar una jeringa metálica otológica, sin mencionar el tamaño.
Por último, en cuanto a la seguridad, comentar que la rotura de la membrana timpánica (MT) durante la irrigación ótica es un evento poco frecuente, pero que puede ocurrir y se asociaría principalmente a una técnica inadecuada o a problemas previos del paciente. Ante la preocupación por el efecto de la presión aplicada para la irrigación, comentar que se ha identificado un estudio(10), en el que se midieron las presiones máximas obtenidas en la parte profunda del CAE durante la irrigación ótica en 20 cadáveres. Se utilizaron cuatro tipos diferentes de jeringa metálica de 100 ml. Con estos dispositivos, la sobrepresión máxima media fue de 240 mmHg (rango: 200-300 mmHg). Las presiones medidas en este estudio fueron insuficientes para romper las MT normales, pero suficientes para romper MT atróficas.