No se han identificados guías de práctica clínica, sumarios de evidencia o protocolos de actuación en los que se recomiende el uso de una faja abdominal en el postoperatorio de la cirugía de una hernia umbilical. Y, en base a los escasos estudios localizados, el uso de faja abdominal tras la cirugía de reparación de una hernia umbilical no parece mejorar, de forma concluyente, los resultados clínicos evaluados (dolor, capacidad funcional, complicaciones de la herida quirúrgica) pero sí la satisfacción del paciente. Por otra parte, el uso de faja abdominal no se asoció a efectos adversos significativos.
Centrados en evaluar el efecto de las fajas abdominales en el postoperatorio de la reparación de una hernia de la pared abdominal tan sólo se identifican dos ensayos clínicos aleatorios (ECA)(1,2):
En uno de los ECA(1), publicado en 2015, se evaluaron 56 pacientes que se habían sometido a reparación laparoscópica electiva de hernia umbilical o epigástrica y que fueron aleatorizados a usar fajas abdominales (n =28) versus no usarlas (n =28). Los pacientes se siguieron durante 30 días después de la cirugía y al analizar los resultados se observó que:
- No hubo diferencias significativas entre los grupos en el dolor durante la actividad medido con VAS (“visual analogue scale”), en la limitación de la actividad, el bienestar general, la fatiga o en la calidad de vida en el primer día del postoperatorio, o durante el período de estudio postoperatorio (P > 0,05).
- En el grupo de faja abdominal, 24 de los 28 pacientes (86 %; intervalo de confianza [IC] 73–99) informaron un efecto beneficioso subjetivo por usar el vendaje. Además, 21 pacientes (75 %; IC 59-91) no informaron molestias por usar la faja abdominal, mientras que 7 pacientes (25 %, IC 9-41) informaron que su utilización les resultó molesta.
- No se encontraron diferencias en las náuseas y vómitos postoperatorios entre los grupos y no hubo diferencias significativas en la calidad de vida (en base a las puntuaciones en la ‘‘Carolina Comfort Scale”) entre los grupos en los días 1, 7 ó 30 postoperatorios (P > 0,05).
- En el grupo de faja abdominal, en 27/28 pacientes se objetivó formación de seroma el día 7 postoperatorio, en comparación con 26/28 pacientes en el grupo sin faja (p = 0,611).
- No hubo diferencias significativas en la tasa de complicaciones (p = 0,111) o de reingreso (p = 0,127) entre ambos grupos.
- No se encontraron efectos adversos asociados al uso de la faja abdominal; especialmente no se registraron eventos adversos pulmonares o tromboembólicos.
Como conclusión se establecía que no se encontraron efectos significativos sobre el dolor, la formación de seroma, las limitaciones de movimiento, la fatiga, el bienestar general o la calidad de vida del uso de una faja abdominal después de la reparación laparoscópica de una hernia umbilical o epigástrica. Sin embargo, los autores consideran que, dado que la mayoría de los pacientes informaron efectos beneficiosos al usar una faja abdominal y dado que no se observaron efectos adversos, se podría valorar su utilización postoperatoria después de las reparaciones de hernias ventrales pequeñas.
En otro ECA(2), de 2021, se comparó el uso de faja abdominal (n =50) frente a su no utilización (n =50) después de la reparación de una hernia ventral (37 pacientes con hernia paraumbilical; 41 pacientes con hernia epigástrica , y 22 pacientes con hernia incisional). Durante 8 semanas, los pacientes fueron seguidos quincenalmente; se evaluó el dolor (VAS), la función pulmonar (FEV1), la función física mediante la prueba de caminata de 6 minutos (PC6M), la formación de seroma, la infección de la herida y la dehiscencia de la herida. Al final del estudio, la puntuación media del dolor fue de 0,0±0,0 en el grupo con faja (GCF) mientras que fue de 0,9±0,06 en el grupo sin faja (GSF) (p<0,05); el FEV1 medio fue de 91,12±5,93 en el GCF mientras que fue de 90,19±14,22 en el GSF (p>0,05); y la PC6M media fue de 548,94 ± 41,09 m en el GCF y de 508,79 ± 38,93 m en el GSF (p <0,05). La formación de seroma ocurrió en 4 pacientes (8%) en el GCF mientras que ocurrió en 12 pacientes (24%) en el GSF (p<0,05). Se produjo infección de la herida en 2 pacientes (4%) en el GCF y en 8 pacientes (16%) del GSF (p<0,05). Mientras que la dehiscencia de la herida no se observó en ningún caso en el GCF (0%) sí se produjo en 3 pacientes (6%) del GSF (p>0,05). En este caso, los autores indican que la faja abdominal puede fortalecer la condición física y mejorar los resultados de la herida aunque reconocen que se necesitan más estudios que confirmen los resultados obtenidos.
Por último, comentar que la búsqueda realizada ha identificado la publicación de los resultados de una encuesta a cirujanos generales(3) (n =386) sobre recomendaciones postoperatorias después de cirugía abdominal y de hernia. Respecto al uso de fajas abdominales refiere que el 21% de los cirujanos informó recomendar las fajas abdominales después de la laparotomía y solo el 0,5% las recomendó después de los procedimientos laparoscópicos. Los autores del estudio argumentan que el efecto de las fajas abdominales después de la cirugía abdominal no está claro, aunque la aceptación por parte de los pacientes es subjetivamente alta. Consideran que podría haber un efecto beneficioso para reducir el dolor y facilitar la movilización después de una cirugía abdominal abierta o de hernia. Y como recomendación al respecto, sugieren ofrecer su uso durante la estancia hospitalaria, y posteriormente según el dolor.