La evaluación del fármaco incluida en Drug-Dex(1) considera que, debido a los efectos observados, el uso de Ácido acetilsalicílico (AAS) y otros salicilatos no está recomendado durante el embarazo, especialmente durante el tercer trimestre. El AAS se considera un fármaco de categoría D respecto al riesgo durante el embarazo según la FDA (Existe evidencia de riesgo en fetos humanos pero, los beneficios de su uso en mujeres embarazadas pueden ser aceptables a pesar del riesgo, por ejemplo, si el fármaco se necesita en situaciones que amenazan la vida o ante enfermedades graves en las que fármacos más seguros no pueden ser utilizados o no son eficaces). La evaluación incluye las siguientes anotaciones basadas en estudios realizados en torno a 1980-90 sobre la utilización de AAS durante el último trimestre del embarazo:
- El uso de AAS durante el embarazo se ha asociado con alteraciones de la hemostasia materna y neonatal, aumento de la mortalidad perinatal, retraso del crecimiento intrauterino, cierre prematuro del conducto arterioso, hipertensión pulmonar, y efectos teratogénicos.
- El AAS se ha asociado con un mayor riesgo de hemorragia intracraneal en recién nacidos prematuros cuando se utiliza en la última semana de embarazo.
- Dosis de 500 mg de AAS reducen significativamente la síntesis fetal de prostaciclina si se administra durante el parto a término. En cambio dosis de 100 mg no producen tal efecto.
La ficha técnica de Aspirina de la Agencia Española del medicamento(2) considera que su uso está contraindicado durante el tercer trimestre de embarazo puesto que su administración en el dicho periodo puede prolongar el parto y contribuir al sangrado maternal o neonatal y al cierre prematuro del ductus arterial.
En Uptodate(3) y Dynamed(4) encontramos similar información respecto a la utilización de AAS durante el embarazo: se considera el AAS un fármaco de categoría C (Los estudios en animales han revelado efectos adversos en el feto y no hay estudios controlados en mujeres o no hay estudios disponibles en mujeres o animales; el fármaco debe darse sólo si el beneficio potencial justifica el posible riesgo para el feto.) y D (ver arriba) durante el tercer trimestre. En general, la utilización de dosis bajas durante el embarazo, necesarias para el tratamiento de ciertas condiciones médicas, no han demostrado causar daño fetal. No obstante, recomiendan suspender el tratamiento antes del parto (En Dynamed se recomienda evitar la última semana), pues según puntualiza Dynamed(4), el uso de AAS antes y durante el trabajo de parto se ha asociado a pérdida excesiva de sangre.
Resumimos a continuación estudios que han evaluado la seguridad del uso de AAS para el tratamiento de determinadas condiciones médicas durante el embarazo:
- Una guía de práctica clínica(5)sobre manejo de la patología hipertensiva en el embarazo recomienda el uso de dosis bajas de AAS (75-100 mg/ d) en mujeres con riesgo incrementado de preeclampsia reseñando que no hay evidencia de que su utilización se asocie a efectos a corto o largo plazo sobre la madre o el recién nacido o incremente el riesgo de aborto. En cuanto a la dosis, comenta la guía que al menos 75 mg/d pueden ser necesarios para inhibir los tromboxanos plaquetarios y placentarios, aunque dosis de 100 mg/d pueden afectar la síntesis fetal de prostaciclina. Añade que el tratamiento con AAS debería iniciarse antes de las 16 semanas de gestación y continuarse hasta el parto.
- Una revisión Cochrane(6) sobre el uso de antiplaquetarios para la prevención de la preeclampsia y de sus complicaciones (59 ensayos que reclutaron a 37.560 mujeres) resume que dosis bajas de AAS reducen el riesgo de preeclampsia en aproximadamente una sexta parte (17%), con una disminución similar del riesgo de muerte infantil (14%) y una disminución menor del riesgo de nacimiento antes del término (8%). Las dosis hasta 75 mg parecen ser seguras. Es probable que las dosis más altas sean mejores, pero también pueden aumentar los efectos adversos.
- Un meta-análisis(7) publicado en 2007 (31 ECAs, 32.217 mujeres, 32.819 niños)concluye que el uso de agentes antiplaquetarios, principalmente AAs a bajas dosis, reduce de forma consistente el riesgo relativo de pre-eclampsia o de sus complicaciones, sin presentar significantes efectos en el riesgo de muerte fetal o neonatal, de tener un niño pequeño para la edad gestacional o de presentar eventos hemorrágicos maternos o neonatales.
- Una revisión de Clinical Evidence sobre el manejo del aborto recurrente(8) analiza el efecto de la utilización de dosis bajas de AAS en el aborto recurrente. En la evaluación de los posibles efectos nocivos de bajas dosis de AAS versus placebo se menciona un meta-análisis(9) que incluye 38 ECAs en los que mujeres con gestaciones de moderado o alto riesgo (no específicamente con aborto recurrente) tomaron dosis de AAS de 20-150 mg/d. Dicho estudio no encuentra diferencias significativas en la mortalidad perinatal entre AAS y el placebo (20 ECAs, riesgo absoluto-RA- de mortalidad perinatal: 2,9% con AAS vs 3,1% con placebo, riesgo relativo-RR-: 0,92, IC del 95%: 0,81 a 1,05) o en la tasa de lactantes pequeños para la edad gestacional (12 ECAs, RR: 0,96; IC del 95%: 0.87-1.07).Tampoco se encontró diferencias significativas en la incidencia de hemorragia neonatal entre cualquier dosis de AAS y placebo (12 ECAs, 1,8% con AAS vs 1,8% con placebo, RR 1,03, IC del 95%: 0,86 a 1,25).