La adelfa es una planta ornamental de distribución mundial. El arbusto puede medir de 1 a 3 ó 4 metros de altura y su floración se produce en primavera y verano con flores estivales de color rosa o blanco. El fruto está formado por largos folículos fusiformes que se van abriendo poco a poco para esparcir las semillas.
A pesar de su toxicidad, se ha empleado en la medicina popular como abortivo y para el tratamiento de la hidropesía (por su actividad diurética debido a los flavonoides que contiene), la malaria, las enfermedades venéreas y tópicamente contra la tiña y la sarna. Las intoxicaciones por adelfa son relativamente frecuentes, tanto en humanos como en animales, y suelen producirse al mascar las hojas o preparar infusiones con ellas. La ingestión accidental o con fines autolíticos puede ser extremadamente tóxica, sin embargo, la mortalidad es baja posiblemente por su gran capacidad emética.
Las hojas contienen glucósidos cardíacos similares a la digital, como son la oleandrina, folinerina y digitoxigenina. Todas las partes de la planta son tóxicas; las semillas y la raíz contienen la tasa más alta de glucósidos cardíacos, y el contenido en estos tiene variaciones estacionales, siendo mayor en la época de floración. Al igual que la digital, los glucósidos de la adelfa llevan a cabo su acción uniéndose a la fracción extracelular de la enzima sodio-potasio ATPasa, inhibiendo su actividad y produciendo una elevación en el nivel de calcio intracelular que causa el efecto inotropo positivo.
Produce un cuadro clínico similar a una intoxicación digitálica en pacientes sin antecedentes de tratamiento con este fármaco. Se ha de sospechar también esta intoxicación en pacientes de riesgo (patología psiquiátrica) que presenten clínica combinada gastrointestinal, cardiológica y neurológica en presencia de hiperpotasemia inexplicada.
El cuadro clínico aparece tras 4-12 horas de la ingesta y consiste en malestar general y signos de irritación buco-gastrointestinal con dolor abdominal. Los casos graves presentan manifestaciones cardíacas análogas a las de la intoxicación digitálica (náuseas, vómitos, mareo, confusión, bradicardia, extrasístoles supraventriculares o ventriculares y/o bloqueos auriculo-ventriculares, hipotensión, etc.) También se ha descrito un síndrome neurológico con ataxia, temblores, midriasis, somnolencia y coma convulsivo. Analíticamente es frecuente encontrar hiperpotasemia que se correlaciona con la gravedad de la exposición.
La oleandrina presenta reactividad cruzada con la digoxina y por ello se detectan valores de digoxinemia falsamente positivos en la sangre del paciente. Sin embargo, la digoxinemia no es útil para conocer la severidad de la intoxicación ya que existen diferentes glucósidos cardiacos en estas plantas y la correlación entre la aparente digoxinemia y los valores reales de oleandrina no es lineal. Los métodos inmunoquímicos para la cuantificación de oleandrina no se encuentran disponibles en laboratorios convencionales.
Tratamiento. El tratamiento es superponible al de la intoxicación digitálica (ver protocolo de la planta digital). Ha de tener en cuenta que si es necesario utilizar anticuerpos específicos Fab, hay de emplear dosis mayores que las allí descritas, debido a la relativa baja afinidad de estos anticuerpos con los glucósidos cardiacos diferentes a la digoxina.