No hemos identificado ensayos clínicos, ni series de casos en los que comparen, en pacientes con el diagnóstico de una hernia epigástrica asintomática, la actitud expectante con la de intervención quirúrgica. De acuerdo con un sumario de evidencia(1)y una revisión sistemática en mujeres embarazadas(2), el hallazgo de una hernia epigástrica asintomática no requiere intervención quirúrgica y tan solo observación y seguimiento.
No está bien estudiada la prevalencia en la población general de la hernia epigástrica, aunque se estima que sea del 3-5%(1) y que puede llegar hasta el 10%(3) siendo en la gran mayoría de los casos asintomática. Es más frecuente en hombres y en la edad de 20-50 años (1,3). Es difícil de conocer la incidencia y prevalencia real, ya que en muchas personas son asintomáticas y no son diagnosticadas; y a que son varios y diferentes los criterios utilizados para establecer el diagnóstico (2,4). Se ha estimado que, del total de hernias epigástricas en la población, se operarían el 11% (4); que las hernias epigástricas intervenidas pueden suponer el 5% de todas las hernias operadas(3) y que, en un registro poblacional, en cinco años se habrían operado de hernia epigástrica el 0,086% de la población(5).
El sumario de evidencia de Uptodate(1) indica que las hernias epigástricas no suelen tener más de 1 cm. de diámetro en el momento de su detección. Hasta el 20% son múltiples y en la mayoría de los casos suelen ser asintomáticas, Aconseja realizar la reparación quirúrgica solo en los pacientes con síntomas; siendo rara la recurrencia tras la intervención.
Una revisión sistemática publicada en 2013(2), tras describir un caso de hernia epigástrica durante la gestación, comenta que no hay consenso en cuanto a la actuación al diagnosticar estas hernias durante el embarazo, si observación o intervención quirúrgica. Basada en la revisión realizada de la literatura propone un algoritmo de tratamiento en gestantes. En este algoritmo si la gestante está asintomática, el tamaño de la hernia epigástrica es pequeño (menor o igual a dos centímetros) y en el saco herniario no hay presencia de vísceras abdominales, aconseja observación. En el caso de que, en esta gestante asintomática y con una hernia menor a 2 cm de diámetro, hubiera presencia de vísceras abdominales dentro de la hernia, plantea realizar la reparación quirúrgica de la hernia durante el embarazo o en el momento de realizar la cesárea, si esta estuviera programada. Si el tamaño de la hernia fuera mayor de 2 cm y la mujer está asintomática, aconsejan observación, sin realizar intervención quirúrgica.
En una serie de casos se evaluó la evolución de los 40 pacientes atendidos por hernia epigástrica en menores de 18 años, en un mismo hospital durante un período de 14 años(6). En el 30% de los pacientes la hernia fue detectada en el momento del nacimiento y el 55% fueron atendidos por dolor o por aumento del tamaño de la hernia. Del total de niños atendidos por ese diagnóstico, 38 fueron operados con buenos resultados, sin recurrencia, ni morbilidad asociada; y en los otros 2 se indicó observación y seguimiento. En base a esta experiencia, los autores aconsejan la intervención quirúrgica en niños en el momento del diagnóstico de hernia epigástrica. Justifican ese consejo en base a los buenos resultados de la intervención y a que, en más del 50% de los casos, se había producido un aumento del tamaño de la hernia desde que se había detectado. En el estudio no se aporta información del total de niños con hernias asintomáticas que no han consultado en el área de influencia del hospital y de la evolución de las mismas.