En la búsqueda hemos supuesto que la “no ingesta oral” es como consecuencia de una hiperemesis intensa, ya que en la pregunta planteada no se especifica la situación de salud de la embarazada.
La Guía de Práctica Clínica de NICE(1) para los cuidados rutinarios antenatales, señala que la hiperemesis intensa, acompañada de la disminución de ingesta de líquido, puede conducir a la mujer embarazada a la deshidratación. Esta condición es poco habitual, pero requiere hospitalización. La GPC no hace una recomendación concreta sobre el tipo de hidratación indicada en estas circunstancias.
El Sumario de Evidencia de Uptodate(2) (actualizado junio 2012) sobre el tratamiento de los efectos de náuseas y vómitos durante el embarazo, también indica que cuando las mujeres no son capaces de mantener una hidratación adecuada, los niveles normales de electrolitos y el equilibrio ácido-base con las intervenciones iniciales usuales, deben ser hospitalizadas para fluidoterapia intravenosa. La deshidratación se asocia a menudo con alteraciones electrolíticas, fatiga, mareos y debilidad. La hospitalización, así como la reposición de fluidos y electrolitos, puede contribuir a la paliación de los síntomas. La deshidratación puede ser corregida con hasta 2 litros de Ringer lactato por vía intravenosa (v.i.) en infusión durante tres a cinco horas, complementados con electrolitos y vitaminas apropiadas. Posteriormente, la velocidad de infusión se ajustará para mantener una producción de orina de al menos 100 ml/hora y la solución se cambia a 5% dextrosa en solución salina al 0,45%. El alivio de los síntomas es común en uno o dos días de rehidratación. Esta recomendación está basada en una monografía(3).
Con respecto a la reposición de vitaminas y minerales, el sumario indica que si la paciente experimenta vómitos persistentes, es importante reponer los niveles bajos de vitaminas, especialmente tiamina (vitamina B1), electrolitos y minerales (magnesio, calcio, y fósforo)(4). Se administrará tiamina, dando suplementos de 100 mg por v.i. con los fluidos de rehidratación inicial y otro 100 mg/día durante los siguientes 2 o 3 días. La administración temprana es importante para evitar complicaciones (encefalopatía de Wernicke)(3,5). Se debe administrar cada día un suplemento multivitamínico (MVI) por v.i.: MVI (10 ml) más 0,6 mg de ácido fólico (para llevar al total de 1 mg) por litro y 25 mg de vitamina B6 en cada litro. El fluido intravenoso es generalmente dextrosa al 5% en solución salina al 0,45% con 20 mEq de cloruro de potasio administrado en 150 ml/hora. También indica que la hipomagnesemia es una causa común de hipocalcemia. Por lo que, en primer lugar, se debe corregir el bajo nivel de magnesio, dando 2 gramos (16 mEq) de sulfato de magnesio infundido como una solución al 10% en 10 a 20 minutos, seguido por 1 gramo (8 mEq) en 100 ml de líquido por hora. La repleción de magnesio continúa si el nivel de magnesio en el suero es menor de 0,8 mEq/L (1 mg/dL o 0,4 mmol/L). Una vez que los niveles séricos de magnesio se restauran, se volverá a evaluar el nivel de calcio. Si el calcio sérico es aún bajo, se administra 1 a 2 gramos de gluconato de calcio en 50 ml de solución de dextrosa al 5% durante 10 a 20 minutos.
Además, se aconseja un corto período de reposo del intestino durante la hidratación, seguido por la reintroducción de la ingesta oral con líquidos y alimentos blandos y bajos en grasa.