Se han encontrado diversos documentos que nos señalan la existencia de diferencias entre el uso de ventosa obstétrica (VO) y el uso de forceps durante el parto asistido, con respecto a la frecuencia de la incontinencia urinaria y/o fecal:
Una Guía de Práctica Clínica (GPC) (1) para el manejo de desgarros perineales de tercer y cuarto grado durante el parto cuyo objetivo es el manejo de la lesión del esfínter anal, señala entre los factores de riesgos de sufrir un desgarro de tercer grado y por lo tanto incontinencia fecal, la utilización de fórceps (habrá hasta un 7% de probabilidades), por lo que se recomienda hacer episiotomía.
Una Revisión Sistemática (RS) (2) también relaciona directamente un factor asociado con la aparición de incontinencia fecal: la lesión obstétrica, en particular el desgarro de tercer o cuarto grado o la rotura del músculo externo del esfínter anal Las estimaciones de la prevalencia de incontinencia fecal varían de 17% a 62% si ocurrió un traumatismo perineal grave durante el parto, o se realizó el parto con fórceps.
Un estudio (3) determina la prevalencia y factores de riesgo de la incontinencia urinaria y fecal a los cuatro meses del parto vaginal. A 632 mujeres que tuvieron partos vaginales en un hospital se les aplicó una entrevista telefónica a los cuatro meses para determinar presencia y tipo de cualquier clase de incontinencia. El 23% tenían incontinencia de esfuerzo, el 12% tenían incontinencia de urgencia, el 29% tenían alguna incontinencia urinaria y el 4% tenían incontinencia fecal. La incontinencia de esfuerzo aumentaba en pacientes mayores de 30 años (26,2%). La de urgencia aumentaba en pacientes en las que utilizaron fórceps (21%) comparado con la no utilización (9%). Concluye que el predominio de cualquier incontinencia urinaria fue aumentando con el parto con fórceps (15,5%) frente a sin fórceps (8,7%). Concluye que tanto la edad maternal como el uso de fórceps son factores de riesgo para la incontinencia urinaria, siendo menos común la incontinencia fecal.
Un estudio (4) compara el uso de la ventosa obstétrica (VO) y los fórceps, e indica que las complicaciones maternas inmediatas (desgarro cervical, laceración vaginal y perineal, uso de episiotomía, etc.) son menos frecuentes con el uso de VO (nivel II-1). Los efectos a largo plazo sobre el piso pélvico y la incontinencia de la vejiga son comparables con el parto natural tanto con fórceps como con VO (nivel II-1), pero la incontinencia fecal aumenta, especialmente con fórceps (nivel II-1). Remarca que se pueden dar algunas complicaciones específicas en el neonato con el uso de ambos instrumentos: aparición de cefalo hematomas (potencialmente dramáticos), hemorragia retiniana (más frecuentes con el uso de la VO), parálisis del nervio facial, fractura del cráneo (raramente) más frecuentemente con el fórceps, convulsiones neonatales (frecuencia comparable con ambos instrumentos), etc.
Un estudio prospectivo (5) determina en 525 mujeres el predominio de incontinencia fecal tras el parto, identificando entre los factores de riesgo la utilización de fórceps. La incidencia de la incontinencia fecal al cuarto día y a las seis semanas tras el parto era respectivamente 8,8% y 3,3%. Entre los factores de riesgo en el cuarto día señala el parto instrumental con fórceps (odds ratio 8,64, 95% de intervalo de confianza 3.55-21.0, p < 0,001). También indica el parto instrumental con fórceps como factor de riesgo a las 6 semanas(OR 10.8, 95% CI 2.82-41.3, p = 0.001). Otros factores: parto sola en casa, diámetro biparietal > 93 milímetros y edad de la madre (>30 años). Concluye que la incontinencia fecal es común después del parto y su predominio está asociado entre otras causas al parto instrumental.
Un estudio multicéntrico (6) sobre la prevalencia de la incontinencia fecal (IF) en 199 pacientes hospitalizados. Se aplicó un cuestionario estandardizado, además de la información recogida en las revisiones. El 46% (92/199) informaron padecer IF. Entre las causas potenciales de esta incontinencia se señala la historia de incontinencia urinaria previa e historia de parto con fórceps.
Un estudio (7) sobre la morbilidad perineal postnatal a corto plazo (ejemplo, incontinencias urinaria y fecal) y su relación con el tipo de parto. Se realizó una encuesta retrospectiva a 2.100 mujeres. El 87% indicaron algún tipo de queja. Los partos instrumentales fueron asociados a niveles más altos de ciertos tipos de morbosidad perineal que las mujeres que tuvieron un parto por cesárea o uno vaginal normal. Particularmente, las mujeres con un parto con fórceps indicaron niveles más altos de morbilidad (incontinencia urinaria de urgencia, de esfuerzo, de urgencia y continua e incontinencia de flato) que el parto normal o con ventosa. Concluye que la morbilidad perineal tras el parto es común, especialmente en mujeres que tienen un parto con ciertos factores de riesgo (edad, origen étnico, tiempo prolongado del parto, peso y uso de fórceps). Los autores destacan la necesidad de investigación adicional.
Un estudio prospectivo (8) sobre la incontinencia urinaria y fecal en mujeres primíparas indica que hay un aumento de la incontinencia urinaria tras el parto vaginal, especialmente si se utilizan fórceps o VO. Se estudiaron dos grupos: uno con mujeres que sufrieron desgarro del esfínter anal (GCD) y el grupo control, formado por mujeres sin desgarro (GSD). Los fórceps fueron utilizados en el 30% del GCD, comparado con el 6% del GSD (P<001); la VO fue utilizada en el 25% en el GCD y en el 10% en el GSD (P<001). Concluye que a pesar de que los desgarros del esfínter anal se reparen durante el parto, las mujeres que los sufren tienen dos veces mas riesgo de incontinencia fecal. Es importante observar que aunque la incontinencia fecal pueda resultar del desgarro en sí mismo, puede también ser causado por otros factores: partos con fórceps o VO, peso del neonato y tiempo de la segunda etapa del parto. Desde un punto de vista clínico, el desgarro del esfínter anal es un marcador de riesgo de incontinencia fecal.
Un caso control (9) evalúa síntomas de incontinencia urinaria y fecal en 100 mujeres primíparas tras el parto con VO (n 50) frente al parto vaginal espontáneo (n 50). Encontraron síntomas de incontinencia anal en el 30% del grupo en que se utilizó VO comparado con el 34% de los controles, y síntomas de incontinencia urinaria en el 28 % y el 42%, respectivamente (no significativo). El estudio concluye que los síntomas de la incontinencia fecal y urinaria son frecuentes después del parto vaginal. El parto con VO causa más daños del esfínter a nivel estructural pero no parece causar mas daño a la función del suelo pélvico que el parto vaginal espontáneo.
Un Ensayo Clínico Aleatorio (ECA) (10) compara las diferencias en la funciones del esfínter anal después de usar fórceps o VO en el parto vaginal asistido en 130 mujeres que se les pasó un cuestionario y se les hizo una resonancia anal a los 3 meses del parto. En 61 mujeres se utilizó fórceps y en 69 VO. No hubo diferencias estadísticas en los factores prenatales entre los dos grupos. 10 mujeres en las que se utilizó fórceps sufrieron desgarro perineal de tercer grado (16%) y 5 con VO (7%). 36 mujeres (59%) se quejaron de alteración de la continencia fecal tras el parto con fórceps comparada con 23 (33%) en las que habían utilizado la VO a los tres meses del parto. La resonancia anal fue anómala en 34 mujeres de cada grupo (56% y 49% respectivamente). Concluye que los síntomas de continencia fecal alterada son mas comunes en los partos ayudados con fórceps, por lo que, cuando las circunstancias lo permitan, la VO debe ser el instrumento de primera opción en el parto asistido.