Respecto al uso de levofloxacino en pacientes con antecedentes de hepatotoxicidad en la base de datos Micromedex(1) se destaca, entre las precauciones de uso, la hepatotoxicidad comentando que su empleo se ha asociado a casos de hepatitis aguda y hepatitis fulminante con un incremento de la incidencia en mayores de 65 años. En relación a la rifampicina en la misma base de datos(2) encontramos notificación de precaución de uso ante disfunción hepática. No se identifican interacciónes entre ambos fármacos.
En una revisión de Uptodate(3) se considera a las fluoroquinolonas (levofloxacino oral 750 mg cada 12 horas o ciprofloxacino oral 750 mg cada 12 horas) excelentes fármacos para el tratamiento de la osteomielitis por gram negativos (incluido pseudomonas), dada su elevada penetración en hueso, incluso administrados vía oral. En caso de no conocer el agente causal el tratamiento empírico recomendado es vancomicina (30 mg/kg intravenosos cada 24 horas repartidos en 2 dosis, sin exceder los 2 g/24 horas) asociado a un agente con actividad frente a gram negativos (levo o ciprofloxacino, ceftazidima o cefepima). Respecto a rifampicina consideran que podría tener importancia en la osteomielitis por estafilococo aunque otros se oponen a su uso debido a la limitada evidencia de que mejore los resultados frente al tratamiento estándar. Reseñan que si se usa rifampicina se debe asociar otro fármaco dada la rápida aparición de resistencias con el uso de rifampicina en monoterapia.
Un ECA(4) analiza la eficacia y seguridad de 3 fluoroquinonolas orales (lomefloxacino, levofloxacino y ciprofloxacino) para el tratamiento de la osteomielitis crónica. En el estudio 37 pacientes con infección documentada por organismos sensible a quinolonas recibieron de forma aleatoria uno de los tres tratamiento. Levofloxacino resultó efectivo en el 60% de los pacientes tratados, Lomefloxacino en el 71% y ciprofloxacino en el 40%. La duración media del tratamiento fue de 60.6 días. Concluyen que las fluoroquinolonas pueden ser un tratamiento seguro y efectivo si se administran de forma prolongada en infecciones causadas por organismos susceptibles gram positivos o gram negativos y en combinación con un adecuado desbridaje quirúrgico.Encontramos un meta-análisis(5), que compara el tratamiento de la osteomielitis con fluoroquinolonas o betalactámicos, concluye que las fluoroquinolonas son tan efectivas como los betalactámicos en el tratamiento de dicha patología y pueden ser consideradas como una útil alternativa, que presenta como ventaja el, que se puede administrar de forma ambulatoria.
En cuanto a la asociación de ambos fármacos en una serie de casos(6) el tratamiento de rifampicina y ofloxacino se muestra eficaz para erradicar la infección en una muestra de 20 pacientes diabéticos con osteomielitis del pie. Rissing(7) en una revisión previa comentaba que la asociación de una quinolona con otro fármaco con actividad frente a gram positivos, tales como clindamicina y/o rifampicina, ofrecía una razonable opción de uso para tratar de mejorar las tasas de curación de la osteomielitis crónica por patógenos gram positivos. Por otra parte, en una revisión sistemática(8) que evalúa la asociación de rifampicina a otros fármacos para el tratamiento de osteomielitis o infecciones graves por estafilococo aureus se expone que aunque la asociación de rifampicina parece mejorar los resultados son necesarios futuros estudios de adecuada calidad metodológica.